Arrendar una casa o arrendar un departamento puede resultar una aventura atemorizante. Tanto quien busca un inmueble como quien buscar un arrendatario suelen tener aprensiones relacionadas con el desarrollo de la relación contractual.
Una de las peticiones más comunes de mis clientes es la de preparar un contrato de arrendamiento tan bueno que les evite tener problemas más adelante.
La verdad es que tal contrato, que impedirá que un arrendatario deje de pagar la renta, o que impedirá que el arrendador pretenda retener la garantía sin derecho, no existe.
En una relación de negocios los aspecto legales no son lo único que cuenta. También existen aspectos valorativos y personales que deben ser evaluados cuidadosamente.
Tan importante como la redacción de las cláusulas del contrato, es la comprobación de la capacidad de pago del arrendatario, y los antecedentes del arrendador.
Sin embargo, pese a lo mencionado, un contrato de arrendamiento es un instrumento legal que facilita y brinda reglas claras en la relación contractual, aumentando las probabilidades de éxito.
Más importante aun, es que aun cuando el contrato escrito de arrendamiento no evita los problemas y contingencias, si puede proveer de medios más ventajosos para solucionar las situaciones que pudieran presentarse.
Por lo mencionado, el contrato de arrendamiento escrito no evita necesariamente los problemas, pero si está bien hecho, puede ser una parte importante de su solución.
Imagen: stockxpert.com
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